Comida rápida: estrés o placer

Desde que nacemos lo primero que aprendemos es a comer, empezamos por la leche materna y seguimos con las papillas para más tarde poder deleitarnos con selectos manjares y grandes platos. Como podemos observar mirando un poco a nuestro alrededor, el ser humano ha ido avanzando y con él la forma de alimentarnos, empezando por la prehistoria, que se peleaban por un trozo de carne de cualquier animal sin importar incluso que estuviese cruda, hasta nuestros días que podemos realizar hasta los platos más extraños y extravagantes.

Sobre todo en nuestra cultura tenemos una de las dietas más importantes y sanas; la dieta Mediterránea, pero, como siempre nos pasa, cuando tenemos algo bueno no lo sabemos apreciar. Preferimos comer una hamburguesa que la mayoría de las veces no sabemos ni de qué están hechas, que un buen guiso que más popularmente llamamos el puchero de la abuela.

No debemos perder las costumbres de nuestros antepasados e intentar comer sano y variado. No debemos hacer barbaridades y dejar de comer las cosas que nos gustan sino más variado y repartir la cantidad, porque no sirve decir voy a dejar de comer chocolate, porque más tarde lo vas a necesitar y en vez de comerte una onza que no hace daño nos acabamos comiendo la tableta. Ni mucho menos hacer las atrocidades que realizan algunos programas como “21 días realizando...”en este programa la presentadora está 21 días exponiendo su cuerpo a diversas atrocidades como 21 días fumando porros, o no parar de comer o justo lo contrario, es decir expone su cuerpo a un montón de cosas perjudiciales que tarde o temprano le pasaran factura, y para más ejemplos un hombres estuvo más de un mes comiendo solamente hamburguesas.
Desde luego el mundo se está volviendo loco, mientras unos hacemos experimentos de haber quien come más otros no tienen ni un pedazo de pan para llevarse a la boca.
¿Por qué no en vez de poner más tiendas de comida rápida ponen establecimientos de comida casera y sana? Son iguales de rápidas y podemos comer sano, pero la tranquilidad mueve al hombre y se esta perdiendo la mítica frase de : Mens sana in corpore sano.

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