Fiesta de fin de curso

Todos desde pequeños vivimos este día como un día especial, ya que cuando estamos más peques nos ilusionamos por el baile que vamos a realizar o por el vestido que nos vamos a poner, a las que no les hace mucha gracia es a nuestras madres que cuando queda un mes para la fiesta tiemblan ante la nueva idea que este año se le ha ocurrido a la maestra/o y la va a tener un mes volviéndose loca haciendo o comprando ese vestido que, a veces, es raro o casi imposible de hacer. Cuando llega ese día le encanta ver a sus hijos encima del escenario. Ese día es muy especial en nuestra infancia.
Pero no creamos que cuando crecemos esto va a cambiar, ¡no es así! Y ni mucho menos las comeduras de cabeza de las madres. Cuando llegamos al instituto, bachiller u otros, se nos va la cabeza queriendo tener el vestido o la ropa más fashion.
Para los que se gradúan esa noche es mucho más especial, ya que cambian de etapa, se despiden de sus compañeros, de sus profesores y a todos por muy grandes que seamos nos encanta que ese día nuestros seres queridos estén allí con nosotros. Esa noche se nos olvidan todas las rencillas que tengamos con nuestros compañeros. Nuestras/os madres/padres se alborotan, no como antes que nos quedábamos dormidos y nos tenían que llevar a casa en brazos, sino por la hora de llegada, ¡es curioso!
Al fin y al cabo es una etapa de nuestra que termina y comienza la incertidumbre de la nueva.

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