Si miramos un momento a nuestro alrededor, y nos fijamos exclusivamente en los hombres; nos damos cuenta de que frases como “El hombre es como Oso; cuanto más peludo más hermoso” han dejado de utilizarse.
Todo comenzó hace un cuarto de siglo con una crema hidratante, una antiarrugas y una fe afirmante. Era el NCM; el nacimiento de la cosmética masculina.
Según algunas fuentes un 11% frente al 17% de la media europea utilizan productos de belleza. Como curiosidad; son alemanes quienes más se cuidan (26 de cada 100).
Se preocupan por lucir un buen cuerpo.
Hacen dietas, entrenan en el gimnasio, compiten entre ellos para ver quién es el “musculitos” del grupo.
Incluso hay casos en los cuales estos machos coquetos son esclavos de una belleza tan distraída, que recurren al quirófano para liposucciones u otros procedimientos estéticos. El uso de pinzas, maquinillas, ceras depilatorias y otros potingues ya no son exclusivos de las mujeres.
Pero no nos olvidamos del mundo de la moda varonil. Hoy en día los hombres están autorizados para llevar el estilo que quieran, donde quieran y como quieran. Aunque hay que admitir que algunos todavía se niegan a evolucionar.
Lo que está claro es que ahora no es necesario ser metrosexual para recurrir a estos recursos y prestar atención al físico; y según dicen: “Nosotros además de machos podemos ser coquetos, y a las mujeres eso les gusta”.
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