
Que alegría queridos lectores que ya llegó la Navidad!
Para algunos es la fecha más bonita del año, para otros la peor y para otros, sin embargo, otra fecha cualquiera.
Algunos dicen que la Navidad es solo una tradición donde gastamos una gran cantidad de dinero, pero yo pienso que la mejor Navidad no es aquella en la que se ve quien gasta más dinero para comprar el mejor regalo, se compite para ver quien es el que adorna mejor su casa o se sale de fiesta para emborracharse, sino, la Navidad que se pasa junto a la familia y a las personas queridas y aquella Navidad en la que el mejor regalo sea una sonrisa.
En mi opinión lo que más me gusta de la Navidad es el sabor casero, los platos de la abuela en Noche Buena o el cochinillo al horno en Noche Vieja, aquellos villancicos populares cantados por toda la familia, las carcajadas, esos paseos por las calles iluminadas del pueblo, las tardes de frío viendo una película navideña junto al fuego y con un gran recipiente de palomitas…¡qué bueno¡ ¿verdad?
Pero hay cosas en Navidad que por mucho que nos quejamos no podemos resistir, cosas como aquellos mantecados y polvorones con los que acabamos con unos kilitos de más, la lotería de Navidad que, aunque nunca toca, siempre tenemos la ilusión por delante y nuestro décimo en mano y, al final, siempre acabamos diciendo la típica frase “lo que de verdad importa es la salud”, son cosas que no podemos evitar.
En estas fechas debo admitir que no todo es alegría y fiestas, son fechas en las que se añoran aquellas personas que ya no están junto a nosotros, aquellos recuerdos que siempre quedarán grabados en el corazón. Por este motivo pienso que el mejor regalo no es el que se compra, sino el poder disfrutar en unas fiestas como estas con las personas que más quieres y más valoras y aprovechar el momento lo mejor que se pueda, porque no es más feliz el que más tiene, sino el que menos necesita.
Felices Fiestas y Próspero Año 2010
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