Priego vivió la magia del eclipse solar desde el Calvario y Sierra Cristina

Un fenómeno astronómico de los que solo ocurren una vez en la vida no siempre exige masas enfervorecidas para resultar inolvidable. Priego de Córdoba vivió en la tarde de este miércoles 12 de agosto una jornada espacial diferente: sin aglomeraciones desbordantes, pero con una expectación íntima, pausada y fascinada entre quienes decidieron no perderse una cita con la historia.

El punto neurálgico de la observación en el casco urbano fue la parte más alta de la ciudad, el Calvario. Allí se congregaron en torno a trescientas personas para aguardar el punto álgido del evento. La preparación de los asistentes fue la nota dominante: la inmensa mayoría acudió provista de gafas homologadas para la protección ocular, aunque no faltó quien tiró de ingenio recurriendo a tradicionales cristales de soldadura para no perderse el minuto a minuto de la progresión solar.

El instante decisivo aconteció a las 20:39 horas. En ese momento, la Luna cubrió casi por completo el disco solar —alcanzando un 96 % de ocultación en la zona— y proyectó sobre la localidad una tenue y singular penumbra que envolvió el atardecer prieguense hasta pasadas las nueve de la noche.

Naturaleza y asombro en directo

A pocos kilómetros del casco urbano, la vivencia adquirió un matiz aún más exclusivo. Un grupo más reducido de vecinos prefirió desplazarse hacia la sierra de la aldea de la Concepción, en plena Sierra Cristina. Desde el mirador de la ermita de la Virgen de la Cabeza, el eclipse se contempló en una atmósfera de aislamiento total, sin más sonido ambiental que el canto de las aves rompiendo el silencio de la montaña.

Para la práctica totalidad de los asistentes se trataba de la primera vez en su vida ante un espectáculo astronómico de estas características. La respuesta común, tanto en las alturas del Calvario como en el mirador serrano, fue de pura admiración espontánea. Exclamaciones como «qué preciosidad», «qué pasada» o «qué chulada» resumieron el sentir de una población que, si bien asistió de forma recogida, guardará en la retina la tarde en que el sol se escondió a medias sobre Priego. Cuando la gente comenzó a retirarse, la frase más escuchada fue la “el próximo año volveremos a verlo de nuevo con la misma expectación que hoy”


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