Una casa ‘normal’ que apenas consume energía: así es la primera vivienda Passivhaus de Priego de Córdoba

A simple vista, podría pasar desapercibida. Una casa más en el entramado urbano de Priego de Córdoba, perfectamente integrada en su entorno. Sin embargo, tras su apariencia tradicional se esconde una de las construcciones más avanzadas de la zona desde el punto de vista energético.

 

Se trata de la vivienda de Liam Kellehar, arquitecto británico afincado en la provincia cordobesa desde hace más de dos décadas, y que está en proceso de obtener la certificación Passivhaus, un sello internacional que define edificios de consumo energético casi nulo.

 

“Venía de vivir en un cortijo antiguo precioso, pero muy poco eficiente. En invierno hacía frío y en verano era como un horno. Esta casa es todo lo contrario. Quería demostrar que este tipo de vivienda no es solo para grandes presupuestos o diseños llamativos. Nuestra casa no es diferente a las que nos rodean”, explica el propio arquitecto.

 

¿Qué es una vivienda Passivhaus?

 

El estándar Passivhaus garantiza proyectos de muy bajo consumo energético, alto confort interior y sostenibilidad. De hecho, estas viviendas mantienen una temperatura estable durante todo el año. En el caso de la de Priego, de unos 100 m² distribuidos en dos plantas, se alcanzan 21 grados en invierno y 25 en verano, incluso con inviernos fríos y cierta humedad debido a su altitud (600 m).

 

Para lograr este comportamiento, la vivienda combina un alto nivel de aislamiento térmico, una envolvente hermética y la eliminación de puentes térmicos. A ello se suma un sistema de ventilación que renueva el aire sin perder temperatura y, por supuesto, ventanas de altas prestaciones.

 

El papel clave de las ventanas

 

Para este proyecto, Kellehar se decantó por ventanas de madera de altas prestaciones que ya contaban con la certificación Passivhaus. “Pensé en traerlas de Alemania, pero el coste era muy superior. Necesitaba a alguien con experiencia que entendiera todo el sistema y localicé un proveedor local: Torinco. Su modelo Eurotorr 92 me daba la opción de contar con grandes superficies acristaladas que aportaran luz natural sin comprometer el aislamiento térmico ni la estanqueidad”, explica el arquitecto británico.

 

Además de mejorar el confort interior, la elección de la madera respondía también a criterios de sostenibilidad y bienestar, al tratarse de un material natural, cálido al tacto y con excelentes propiedades aislantes.

 

Tradición y sostenibilidad

 

Otro de los aspectos más llamativos del proyecto es cómo Kellehar ha sabido combinar técnicas contemporáneas con elementos tradicionales propios del sur del país. En este sentido, la vivienda incorpora un patio andaluz con vegetación, pensado no solo como espacio de descanso, sino también como sistema natural de refresco del aire.

 

Además, han mantenido soluciones de arraigo local, como las persianas enrollables, integradas de forma innovadora por Torinco para no afectar al aislamiento térmico del conjunto, o las ventanas mallorquinas.

 

Priego suma así un ejemplo real de cómo la eficiencia energética puede integrarse con naturalidad en la arquitectura tradicional, sin alterar la identidad del entorno urbano.


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